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El polen fósil da pistas sobre como vivian nuestros antepasados en la sierra de Guadarrama
 
 
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 Un análisis del polen fósil hallado en el complejo arqueológico de Pinilla del Valle, en la Sierra de Guadarrama (Madrid), ha permitido reconstruir la evolución de los cambios sufridos por el paisaje y el clima de la zona en los últimos 5.000 años. Los detalles se publican en el último número de la Revista Española de Micropaleontología.



(Portada de la revista Revista Española de
Micropaleontología.) (Foto: Revista
Española de Micropaleontología)

(NC&T/REM) El yacimiento de Pinilla del Valle es popular porque en él se han encontrado evidencias de presencia humana durante el Pleistoceno superior, en concreto dos dientes de Neandertales e industria lítica. Pero hasta ahora se conocía muy poco sobre cómo era el medio natural en que vivieron aquellos homínidos.

           Un equipo de investigadores españoles coordinado por la paleontóloga de la Universidad de Alcalá de Henares Blanca Ruiz Zapata, entre los que se encuentra el conocido paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, acaba de identificar las especies que configuraban el paisaje vegetal hace cinco milenios. Y todo gracias al polen. “Los granos de polen son, sobre todo, pequeños – subraya la investigadora –, y una planta produce una enorme cantidad de ellos, de manera que hay una mayor posibilidad de que la pérdida de información a lo largo del proceso de fosilización afecte menos a esta estructura que a los tallos, raíces y hojas”. A esta ventaja se suma que el polen posee una cubierta externa altamente resistente, lo que facilita su conservación.

           Según Ruiz Zapata, cuando comenzó el Holoceno o presente período interglaciar hace más de 10.000 años, se produjo un aumento progresivo de las temperaturas y precipitaciones. Eso explica por qué hasta hace 5.000 años, junto a las encinas, los pinos y los olivos propios del clima mediterráneo de la zona de Pinilla, crecían también avellanos, robles y abedules. Sin embargo, a partir de ese momento se produjo a escala global un descenso progresivo de la humedad, que en la Sierra de Guadarrama se traduce en un aumento de la aridez y una transformación del paisaje hacia un bosque típicamente mediterráneo.

           En cuanto a la presencia humana en este mismo período, los investigadores han detectado actividad de tipo ganadero y han podido establecer cómo se produjo el tránsito del ganado trashumante a la instalación de cabañas ganaderas perennes. “Lo hemos conseguido analizando los pólenes de unas plantas herbáceas cuyo crecimiento va asociado a incrementos de nitrógeno procedentes de excrementos”, explica Ruiz Zapata.

           No es la primera vez que esta paleontóloga viaja al pasado a través del polen. Previamente ya había realizado estudios polínicos en Altamira y su entorno, el yacimiento de Benzú (Ceuta), el Portalón de Cueva Mayor del yacimiento de Atapuerca (Burgos), el yacimiento de Ambrona y Torralba (Soria). Su próximo reto se sitúa en el Valle de Lozoya y el Macizo de Peñalara, donde asegura “a través de estudios de alta resolución se podrán detectar los cambios climáticos de corto y medio plazo, la variación de la línea del bosque y las modificaciones en los usos del territorio”.

 



Domingo, 13 Abril, 2008 - 09:05
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