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La revista Aviation Week & Space Technology ha dado a conocer un inesperado desarrollo en el ámbito de la tecnología espacial china.
 
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El 11 de enero, China probó un sistema antisatélite, aparentemente con éxito, sobre un vehículo en desuso situado en una órbita polar baja, la utilizada habitualmente por la mayoría de satélites de observación. El ingenio destruido es un viejo satélite meteorológico, el Fengyun-1C, lanzado en 1999.

Sus restos, esparcidos por su órbita, han sido detectados por los sistemas de seguimiento de las potencias espaciales, a unos 800 km de altitud. Para lograrlo, China utilizó un misil equipado con una cabeza KKV (kinetic kill vehicle), es decir, un sistema que no estalla a distancia sino que impacta directamente, lo que supone un alto grado de precisión. Estados Unidos ya ha lamentado la prueba, que demuestra que el enorme país asiático dispone de una nueva capacidad militar muy importante, capaz de destruir un satélite espía en órbita baja. Hace unos meses, se informó de la posible “iluminación” por un láser chino de un satélite militar estadounidense. Lo que queda claro es que China no sólo está apostando por un programa espacial civil potente, sino que quiere disponer de todo tipo de capacidades militares relacionadas con el espacio. Todo ello hará reaccionar a las potencias occidentales, que seguramente deberán aumentar sus presupuestos para responder adecuadamente a lo que consideran una nueva amenaza. La destrucción del FY-1C en una órbita poblada por satélites de teledetección y científicos es también lamentable, ya que la chatarra espacial generada podría poner en peligro a otros vehículos de gran valor. El misil utilizado para su aniquilación debió despegar desde la base de Xichang, aunque el lugar exacto no se conoce. La prueba no ha resultado ser una sorpresa total, ya que las fuentes de inteligencia ya habían informado sobre esta posibilidad, y además se sabe de tres intentos anteriores que fallaron. Por eso el experimento que ocurrió a las 22:28 UTC, fue observado con cierto detalle. Por ejemplo, el sistema de alerta inmediata por satélite americano (DSP) detectó el lanzamiento del misil, y las antenas de seguimiento pudieron localizar al FY-1C antes y después de su explosión. Se han localizado más de 800 fragmentos de tamaño notable, y se supone que habrá varios millones de tamaño diminuto. Con lo ocurrido, China señala que no sólo piensa utilizar el espacio como escenario militar, sino que intentará negar su uso para este objetivo a otras potencias en caso de conflicto armado. Tanto los Estados Unidos como la Unión Soviética ensayaron sistemas similares antisatélite en décadas precedentes. Otros analistas especulan con que China podría haber hecho esta prueba para forzar el establecimiento de una prohibición más formal sobre el uso de armas en el espacio, algo que los Estados Unidos, hasta ahora, habían preferido mantener como opción abierta en función de sus futuros intereses.


Miércoles, 24 Enero, 2007 - 09:00
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Aunque todas las posibles preguntas de la ciencia recibiesen respuesta, ni siquiera rozarían los verdaderos problemas de la vida.

Ludwig Wittgenstein (1889-1951).
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