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Las Matemáticas pueden ser definidas como aquel tema en el cual ni sabemos nunca lo que decimos ni si lo que decimos es verdadero,

Bertrand Russell(1872-1970)
Filósofo, matemático y escritor inglés
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Madres adolescentes y osteoporosis
 
 


Una investigación médica argentina evalúa las posibilidades de que las mujeres que son madres en la adolescencia incrementen su riesgo de tener osteoporo­sis. Un dato importante teniendo en cuenta que en el año 2003 el 13,6% de las embarazadas fueron mujeres de menos de 20 años.

(Agencia CyTA-Instituto Leloir. Por Irene A. Maier CIC) - El embarazo y la lactancia imponen sobre el organismo de la mujer mayo­res requeri­mientos de calcio y vitamina D. Estos recur­sos adicionales son utilizados primero para la formación de los huesos del bebé y luego para la leche que lo alimenta.



Diver­sas investiga­ciones han demos­trado que el esqueleto de las mujeres adultas sufre una transitoria pérdida de minera­les durante la lactancia, que es compensada posteriormente. Pero como las mujeres que son madres en la adoles­cencia no han alcan­zado aún la mineraliza­ción total de los huesos ni comple­tado su creci­mien­to, ¿corren riesgo de desarrollar osteoporosis ante mayores requerimientos de calcio?



"En los últimos años se hicieron estudios que muestran que al concluir el amamantamiento o al reinstalar­se la menstrua­ción, las mujeres adultas recupe­ran la masa ósea perdi­da en la lactancia. Pero no se había averiguado qué pasaba con las adoles­centes y decidimos investigarlo. Esta información es muy importante porque en las últimas décadas aumenta­ron los embarazos de adoles­centes en nuestro país. Por ejemplo, en el año 2003 se determinó que el 13,6% de las embarazadas fueron mujeres de menos de 20 años", nos explica el doctor Horacio González, director del IDIP (Instituto de Investiga­cio­nes Pediátri­cas, del Hospital de Niños de La Plata).



Importante resultados



El estudio incluyó a veinticuatro jóvenes madres, de entre 14 y 16 años, que amamantaron a sus hijos durante un año. A los 15 días del parto se les hizo una medición inicial de la Densidad Mineral Ósea en cadera, cuello de fémur y columna lumbar, junto con la determinación del Conteni­do Mineral Óseo del esqueleto. Estos análisis fueron repetidos a los tres, seis y doce meses después del parto. Al mismo tiempo se siguió la evolución de otros paráme­tros corpora­les como peso, masa grasa y masa magra.



La investigación estuvo a cargo de Horacio Gonzá­lez, las doctoras Agusti­na Malpeli, Graciela Etche­go­yen y Marta Kuzmin­zuk del IDIP, la doctora Soledad de Santia­go del Departa­mento de Salud de la Universi­dad Iberoamericana de México y el doctor José L. Manzur del Centro de Endo­crinología y Osteoporosis La Plata.



Los profesionales encon­traron que las jóvenes madres tenían una pérdida de masa ósea en el primer semestre posterior al inicio de la lactancia, pero que ésta se recuperaba -aunque no completamente- al cabo de 12 meses.



"Este hallazgo es positivo, aunque subsiste el problema de que no cono­ce­mos la densidad ósea que las adolescentes tenían antes del embarazo. Por lo tanto no pode­mos saber si perdieron masa ósea durante esos nueve meses a causa del aporte de calcio que suministraron al bebé en crecimiento", aclara Agusti­na Malpeli.



Asimismo el estudio permitió que los investigadores detectaran un grupo con alto riesgo de osteoporo­sis: el integrado por las adoles­centes que vuelven a embara­zarse rápida­mente, sin haber recuperado el calcio perdido. Para evitar futuros problemas, en dichos casos se necesita un control estricto del calcio ingerido.



Cuidados especiales



Una de las conclusiones a las que llegó la investigación es que, para evitar problemas de osteoporosis, las adoles­centes embarazadas necesitan mayores suplemen­tos de calcio que las mujeres adultas. La dosis recomenda­da para estas jóvenes durante el período de lactan­cia es de 1300 miligramos por día.



Es fundamental que junto con los suplementos vitamínicos las madres reciban éstos y otros nutrientes con las comidas. En especial, los alimen­tos ricos en calcio son la leche y sus derivados y, en menor proporción, vegetales como la acelga, la espinaca y el brócoli.



Aunque los investigadores encontraron que las participantes del estudio ingirieron en promedio sólo 660 miligramos de calcio por día durante el amamanta­miento, al cabo de un año ellas pudie­ron recupe­rar casi completamente la densi­dad ósea que tenían inmedia­ta­mente después del parto. Sin embargo, como al comenzar el embarazo no habían completado su desarro­llo óseo, queda la incógni­ta de si podrán finalmente alcanzar el nivel que les corres­pondería genéti­camente.



Viernes, 09 Marzo, 2007 - 06:09
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