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Concretando mejor el alcance de las zonas habitables en otros sistemas solares
 
 


Cuando los astrónomos observan sistemas planetarios cercanos en busca de vida, centran su atención en la zona habitable de cada sistema, donde el calor que irradia la estrella es el adecuado para mantener el agua del planeta en forma líquida.


(NC&T) Diversos planetas han sido descubiertos hasta la fecha en órbita a estrellas enanas rojas, las cuales constituyen aproximadamente las tres cuartas partes de las estrellas cercanas a nuestro sistema solar. Los planetas potencialmente habitables deben orbitar a poca distancia de esas estrellas, tal vez a tan poca como un 2 por ciento de la distancia entre la Tierra y el Sol, debido a que esas estrellas son más pequeñas y generan menos calor que nuestro Sol.

    Sin embargo, los nuevos cálculos indican que, si los planetas están tan cerca de su estrella, las fuerzas de marea ejercidas sobre ellos por la gravedad de la estrella podrían restringir la zona habitable alrededor de ella y cambiar el criterio de búsqueda de planetas que potencialmente podrían albergar la vida.

    Los científicos consideran que el agua líquida es esencial para la vida. Pero un planeta también debe tener una tectónica de placas que elimine el exceso de carbono de su atmósfera y lo confine en rocas para evitar un calentamiento desmedido por el efecto invernadero. La tectónica, o el movimiento de las placas que forman la superficie de un planeta, normalmente es generada por la desintegración radiactiva en el núcleo planetario, pero la gravedad de una estrella puede causar mareas en el planeta, lo cual aporta más energía para estimular la tectónica de placas.

    "Si hay tectónica de placas, entonces hay estabilidad climática a largo plazo, lo que consideramos que es un prerrequisito para la vida", explica Rory Barnes (Universidad de Washington).

    No obstante, las fuerzas tectónicas no pueden ser tan severas como para que los eventos geológicos cambien con rapidez la superficie del planeta y en el proceso destruyan la vida que ya pudiera haberse establecido. El planeta debe estar a una distancia donde el tira y afloja impuesto por el campo gravitatorio de la estrella genere tectónica sin provocar una actividad volcánica extrema que transforme la superficie entera del planeta en un tiempo demasiado corto para que la vida pueda prosperar. Eso limita el número de planetas con posibilidades de albergar vida, y excluye de la zona habitable de un sistema solar las inmediaciones de una estrella más castigadas por las fuerzas de marea.

    Con Barnes han colaborado Brian Jackson y Richard Greenberg de la Universidad de Arizona y Sean Raymond de la Universidad de Colorado. La investigación ha sido financiada por la NASA.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
http://uwnews.org/article.asp?articleID=50350


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Publicada el 21 de Jul de 2009 - 12:29 PM   

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