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El mecanismo por el cual la grelina interviene en el placer de comer
 
 


Normalmente se considera que el hambre hace que la comida parezca más apetitosa. Investigaciones anteriores han sugerido que la grelina, llamada la hormona del apetito y que es producida por el cuerpo cuando está hambriento, podría actuar sobre el cerebro para provocar este comportamiento. La nueva investigación en ratones realizada por científicos del Centro Médico del Sudoeste, dependiente de la Universidad de Texas, sugiere que la grelina también podría actuar sobre el cerebro para hacer que algunas personas sigan comiendo alimentos "apetitosos" a pesar de estar ya llenas.


(NC&T) Los científicos habían vinculado previamente los mayores niveles de grelina con la intensificación de las sensaciones agradables o de recompensa que se consiguen con la cocaína o el alcohol.

    Para este estudio, el equipo de los doctores Mario Perello y Jeffrey Zigman llevó a cabo dos pruebas estándar de comportamiento. En la primera, evaluaron si ratones que estaban completamente saciados preferían un sitio en el que previamente habían encontrado alimentos ricos en grasas a uno en el que sólo habían encontrado comida insulsa. Los investigadores comprobaron que cuando se les administraba grelina a los ratones en esta situación, tenían una fuerte preferencia por el sitio en el que habían encontrado comida rica en grasas. Los ratones sin grelina no mostraron preferencia alguna.

    Los investigadores piensan que la grelina incitó a los ratones a ir tras la comida rica en grasa porque recordaron cuánto la habían disfrutado. No importaba que el sitio estuviera desprovisto de comida en ese momento; todavía lo asociaban con algo agradable.

    Los investigadores también encontraron que bloqueando la acción de la grelina, que normalmente es secretada al torrente sanguíneo en ayuno o restricción calórica, evitaban que los ratones pasaran tanto tiempo en el sitio que asociaban con la comida rica en grasas.

    En la segunda prueba, el equipo observó cuánto tiempo los ratones seguían hurgando con sus hocicos en un agujero para conseguir una bolita de comida rica en grasas. Los animales que no recibieron grelina renunciaron mucho antes que los que sí recibieron grelina.

    Los humanos y los ratones compartimos el mismo tipo de hormonas y conexiones de células cerebrales, así como arquitecturas similares en los, así llamados, "centros de placer" del cerebro.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
UT Southwestern Medical Center


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Publicada el 15 de Feb de 2010 - 01:14 PM   

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