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Rastreando la sociabilidad en el cerebro humano
 
 


Las personas con un problema genético llamado Síndrome de Williams son excesivamente sociables. Un equipo de científicos, que ha examinado meticulosamente las funciones cerebrales en personas con Síndrome de Williams, cree haber encontrado el por qué de este comportamiento.


(NC&T) El síndrome de Williams es un raro trastorno genético que afecta, según se estima, a uno de cada 10.000 seres humanos. A los afectados les falta un fragmento específico y bien definido de ADN en un cromosoma. La alteración se manifiesta en un patrón peculiar de anomalías físicas y del comportamiento, incluyendo una capacidad de razonamiento espacial y matemático marcadamente reducida, pero poca o ninguna merma en ciertas habilidades verbales, o en la capacidad de comprender las emociones de otras personas.

    De hecho, se ha llegado a sugerir que los sujetos con Síndrome de Williams pueden ser mejores que el resto de individuos en cuanto a captar información social en las expresiones faciales. Los autores del nuevo estudio pretendían analizar las características neurológicas subyacentes en el comportamiento social de estas personas.

    La sociabilidad es un rasgo que, rotundamente, no les falta nunca a las personas con Síndrome de Williams. Por el contrario, estos sujetos son invariablemente sociales, tanto que a menudo se acercan a personas a las que no conocen de nada y entablan conversaciones con ellas. Ser excesivamente sociables a menudo les lleva a confiar en quien no debieran y a ponerse en situaciones de riesgo.

    Brian Haas (Universidad de Stanford) y sus colegas razonaron sobre la cuestión, llegando a la suposición de que el vínculo entre la sociabilidad estereotípica relacionada con el Síndrome de Williams, y la anomalía genética causante de esta alteración de la conducta podría estar mediado por una región a gran profundidad en el cerebro, llamada amígdala. Esta estructura con forma de almendra y del tamaño de un cacahuete, es conocida por ser crucial para las tareas de procesamiento social y emocional, como por ejemplo la lectura de las expresiones faciales y de la voz. Una lesión en la amígdala puede provocar que una persona pierda su habilidad para hacer evaluaciones rápidas de si el individuo que tiene delante parece tener buenas o malas intenciones, una habilidad que ha tenido implicaciones de vida o muerte a lo largo de la historia evolutiva humana, y que aún hoy nos resulta importante.

    Los investigadores han comprobado que ciertas partes de esta región cerebral en particular reaccionan en los pacientes con Síndrome de Williams más enérgicamente al ser expuestas a expresiones faciales que transmitan emociones positivas, que en sujetos normalmente desarrollados, o que en individuos con retardos en el desarrollo no provocados por el Síndrome de Williams.

    Trabajos anteriores realizados por otros investigadores habían ya demostrado que la amígdala de los pacientes del Síndrome de Williams responde menos vigorosamente a los estímulos cargados negativamente (como un rostro exhibiendo una expresión de temor) que la amígdala de las personas normalmente desarrolladas. El nuevo estudio también confirma este hallazgo, y además muestra, por vez primera, que la exposición a expresiones faciales positivas induce en estos individuos un salto en la actividad de la amígdala que no se registra en cambio en los voluntarios sanos del grupo de control.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
http://med.stanford.edu/news_releases/2009/january/williams.html


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Publicada el 23 de Mar de 2009 - 11:34 AM   

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