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Una posible causa de la alta cifra de divorcios
 
 


Casarse con alguien a cuyo lado la convivencia luego no resulta como se había esperado, conduce al desencanto y aumenta las probabilidades de que la pareja rompa su relación. Aunque el tema es sin duda demasiado complejo como para encontrar explicaciones válidas que abarquen un número elevado de casos, un nuevo estudio llevado a cabo desde la Universidad del Noroeste, EE.UU., desvela la existencia de un factor psicológico que puede tener un papel relevante en algunos de los casos de fracaso matrimonial.


(NC&T) La persona que le apoya en sus esperanzas y aspiraciones mientras la relación mutua no ha desembocado todavía en una unión sentimental formal, ¿le ayudará también a cumplir con las importantes responsabilidades y obligaciones que llegan al contraer matrimonio? La respuesta a esta pregunta podría marcar una diferencia crucial en el grado de satisfacción que usted experimente en su vida matrimonial.

    El convencimiento de que esa persona que le atrae le va a ayudar a usted a convertirse en aquel o aquella que aspira ser, constituye un rasgo que a los autores del estudio les permitió predecir con acierto un mayor nivel de satisfacción con la relación, tanto en parejas que aún no se habían comprometido, como en matrimonios. Sin embargo, el convencimiento de que ese cónyuge potencial le va a ayudar a mantenerse a la altura de sus responsabilidades y a conservar sus compromisos sólo permitió a los investigadores predecir con acierto una mayor satisfacción con la relación después de la boda.

    Para las parejas que aún no se han comprometido sentimentalmente, su relación tiende a girar en torno a si están avanzando hacia algo más. La felicidad con el compañero o compañera depende de si la relación desembocará en una unión sentimental, pero también de si esa persona apoyará las metas que esperamos alcanzar.

    En los matrimonios, sigue siendo importante que cada miembro sienta que su cónyuge le ayuda a profundizar en la relación y a llegar a las metas deseadas. Pero su vida en pareja ya no es como cuando aún no estaban comprometidos sentimentalmente; ahora están más interconectados, tanto psicológicamente como en cuestiones prácticas de la vida cotidiana, y esta nueva clase de relación tiende más a girar en torno al mantenimiento de las responsabilidades que uno tiene con el otro. A diferencia de lo que ocurre con las parejas que no hacen vida matrimonial, en las parejas casadas cada miembro le concede mucho valor al apoyo de su cónyuge para las cuestiones que constituyan las obligaciones necesarias de su vida en común.

    "En otras palabras, las sensaciones de sentirse amadas y apoyadas que las personas tienen en cuenta para juzgar si alguien es un buen novio o novia pueden no ser del todo fiables a la hora de decidir quién será un buen marido o una buena esposa", explica Daniel Molden, profesor de psicología en la Universidad del Noroeste y autor principal del estudio. "Esas sensaciones pueden captar sólo parcialmente las emociones que determinarán el grado de satisfacción de la persona con aquel o aquella que se convierta en su cónyuge". Según Molden, los resultados de este estudio podrían ayudar a explicar por qué tantos matrimonios acaban en divorcio.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
http://www.northwestern.edu/newscenter/stories/2009/04/moldenresearch.html


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Publicada el 13 de May de 2009 - 11:21 AM   

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