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Determinan la estructura de las moléculas de clorofila presentes en bacterias verdes
 
 


Un equipo internacional de científicos ha determinado la estructura de las moléculas de clorofila, en bacterias verdes, que son responsables de recoger la energía lumínica para estos organismos. Los resultados del equipo podrían ser usados algún día para desarrollar sistemas fotosintéticos artificiales, que fuesen capaces, entre otras cosas, de convertir la energía solar en energía eléctrica.


(NC&T) Los científicos han descubierto que esas estructuras clorofílicas bacterianas son muy eficaces captando energía lumínica. Y que la orientación de las moléculas de clorofila es decisiva para esa gran eficiencia de las bacterias verdes en la captación de la luz.

    Las bacterias verdes son un grupo de organismos que por regla general viven en ambientes muy pobremente iluminados, como en las regiones de luminosidad precaria de fuentes termales y en el Mar Negro a profundidades de 100 metros. Las bacterias contienen estructuras llamadas clorosomas, que contienen hasta 250.000 moléculas de clorofila. La habilidad para captar la energía lumínica y suministrarla con rapidez a donde se la necesita, es esencial para estas bacterias, algunas de las cuales captan sólo algunos fotones de luz por molécula de clorofila por día.

    Como han sido tan difíciles de investigar, los clorosomas en las bacterias verdes son la última clase de complejo de recolección de luz en ser caracterizado estructuralmente por los científicos.

    Recurriendo a técnicas especiales, los autores del estudio han conseguido echar una mirada detallada a esas estructuras moleculares cruciales en las bacterias verdes. A tal fin, emplearon técnicas genéticas, microscopía crioelectrónica, espectroscopia por resonancia magnética nuclear de estado sólido, y técnicas de modelación digital para acoplar todos los datos y crear una imagen final del clorosoma.

    Quizás los resultados obtenidos en este estudio se puedan utilizar algún día para desarrollar sistemas de fotosíntesis artificiales que conviertan la energía solar en electricidad. Las interacciones que conducen al ensamblaje clorofílico en los clorosomas son más bien simples, así que son buenos modelos para los sistemas artificiales. Basta disponer de las condiciones adecuadas en una disolución para poder fabricar en ella estructuras clorofílicas. De hecho, se viene haciendo ya desde hace años, aunque el problema es que no ha sido posible desentrañar las reglas biológicas para construir estructuras más grandes.

    “No diré que ya conocemos del todo las reglas, pero por lo menos sabemos ahora qué son dos de las estructuras y cómo se relacionan con el sistema biológico como un todo, lo que constituye un gran avance”, señala Donald Bryant, profesor de biotecnología en la Universidad Estatal de Pensilvania, y uno de los jefes del equipo.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
http://www.science.psu.edu/alert/Bryant4-2009.htm


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Publicada el 02 de Jul de 2009 - 11:48 AM   

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