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Desvelan un "eslabón perdido" entre primates y homínidos
 
 


Un fósil de primate de 47 millones de años de antigüedad, propuesto como "eslabón perdido" entre primates y homínidos, ha sido desvelado. El fósil, formalmente llamado Darwinius masillae, pero apodado "Ida", podría, debido a que es un esqueleto esencialmente entero, aportar nuevos y esclarecedores datos para la reconstrucción del árbol genealógico de los primates.


(NC&T) Tab Rasmussen, profesor de antropología en la Universidad de Washington, estudia la evolución de los primates basándose en dos principales líneas de evidencia: el registro fósil y el estudio comparativo de los primates vivientes. Una meta de esta investigación es rastrear el camino evolutivo de los primates.

    El espécimen nuevo de Darwinius es en verdad notable. En los últimos 150 años de hallazgos paleontológicos por todo el mundo, han sido encontrados miles de primates fósiles que representan muchos cientos de especies. Sin embargo, el nuevo hallazgo representa el primer esqueleto completo.

    Normalmente los científicos son afortunados si encuentran unos pocos fragmentos de mandíbulas, dientes, o huesos de extremidades aislados. Sólo a veces obtienen secciones enteras de extremidades o varios huesos procedentes de un único individuo. Del Darwinius se cuenta con esencialmente todo el esqueleto, con impresiones del contorno del cuerpo e incluso del contenido del estómago.

    Algunos de los huesos que resulta menos probable encontrar e identificar debidamente en yacimientos típicos de fósiles son los huesos pequeños de los pies, manos, dedos, cola, y cosas así. En el Darwinius, los científicos pueden juzgar con precisión las proporciones y la disposición de estas piezas. Manos, pies y cola resultan críticos para los movimientos activos en los árboles, y el Darwinius muestra que tenía manos prensiles, pies fornidos capaces de agarrar, y una cola larga, que ejercía de contrapeso, contribuyendo todo ello a la eficacia de sus movimientos en los árboles.

    Dado que el ejemplar analizado de Darwinius murió a una edad inmadura, el espécimen resulta también muy útil para reconstruir cómo era el crecimiento del animal. Las fases de la dentición permiten a los investigadores estimar el ritmo de desarrollo, si un animal crecía rápido como un conejo, o despacio como un ser humano. Resulta que el Darwinius tenía una tasa de crecimiento media, más lenta que la mayoría de los mamíferos de su tamaño, pero más rápida que los monos modernos. En ese sentido, era similar a los monos ardilla y a algunos lémures.

    El individuo representado por el nuevo fósil sufrió la rotura de su muñeca antes de morir, posiblemente por una caída. El contenido del estómago revela fruta y hojas.

    El Darwinius vivió en una época (hace alrededor de 47 millones de años) no muy posterior a cuando los primates verdaderos más primitivos aparecieron en el registro fósil.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
http://news-info.wustl.edu/news/page/normal/14218.html


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Publicada el 02 de Jul de 2009 - 11:50 AM   

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