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Proteínas y tejidos blandos conservados durante 80 millones de años
 
 


En una investigación, se ha logrado obtener una nueva evidencia de que los tejidos blandos y las proteínas originales pueden ser conservados a lo largo del tiempo, incluso en los restos fósiles. En este caso, en la forma de datos de secuencia proteica procedentes de un hadrosaurio de 80 millones de años de antigüedad, o dinosaurio "pico de pato".


(NC&T) La paleontóloga Mary Schweitzer, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, junto a John Asara, de la Escuela Médica de Harvard, Chris Organ, de la Universidad de Harvard, y un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Montana, el Instituto Oncológico Dana Farber, y la empresa Matrix Science Ltd., analizaron las muestras del hadrosaurio.

    Schweitzer y Asara habían usado antes múltiples métodos para analizar el tejido blando recuperado de un Tyrannosaurus rex de 68 millones de años. La espectrometría de masas efectuada sobre muestras de hueso del T. rex apoyó su teoría de que los materiales eran proteínas originales del dinosaurio.

    Esos análisis despertaron una gran controversia, y el equipo quería demostrar que este tipo de conservación molecular en los dinosaurios no era un evento aislado. Basándose en otros estudios, realizaron predicciones del tipo de ambiente con más probabilidades de favorecer esta preservación. Guiándose por esto, Schweitzer y sus colaboradores, trabajando con miembros de expediciones de campo del paleontólogo Jack Horner, conservador del Museo de Las Rocosas, fueron a buscar un dinosaurio conservado debajo de una capa de roca arenisca. Utilizando una metodología de campo especialmente diseñada, con el objetivo de evitar la exposición ambiental hasta que el fósil de dinosaurio estuviera dentro del laboratorio, tomaron un fémur de Brachylophosaurus canadensis (un hadrosaurio) enterrado profundamente en la arenisca de una formación geológica del Río Judith, conocida por los restos de dinosaurios descubiertos en ella.

    En los análisis posteriores, Asara pudo identificar ocho péptidos del colágeno del hadrosaurio, y luego confirmar la identidad de las secuencias al compararlas tanto con fragmentos sintéticos como con proteínas modernas analizadas bajo las mismas condiciones. Una vez validados los datos de la secuencia, estos fueron evaluados por Organ, quien determinó que, como con el T.rex, el árbol genealógico de las proteínas de este dinosaurio es más similar al de los pájaros modernos que al de los cocodrilos.

    Todos los resultados fueron verificados independientemente por investigadores del centro médico BIDMC, la Universidad Estatal de Montana, la Universidad de Harvard, el Instituto Oncológico Dana Farber, y Matrix Science de Londres.

    Los datos concordaron con los aportados por el análisis previo del T. rex, confirmando que la conservación molecular en restos fósiles no es un evento aislado.

-ENLACES A INFORMACION SUPLEMENTARIA EN INTERNET:
http://news.ncsu.edu/news/2009/04/tp_schweitzer.php


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Publicada el 15 de Jun de 2009 - 11:47 AM   

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